{"id":1640,"date":"2008-06-10T10:11:43","date_gmt":"2008-06-10T09:11:43","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaconsell.com\/?p=1640"},"modified":"2020-05-21T10:17:50","modified_gmt":"2020-05-21T09:17:50","slug":"el-derecho-fundamental-a-obtener-la-tutela-judicial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/el-derecho-fundamental-a-obtener-la-tutela-judicial\/","title":{"rendered":"El derecho fundamental a obtener la tutela judicial"},"content":{"rendered":"\n\n\n\t<div class=\"dkpdf-button-container\" style=\" text-align:right \">\n\n\t\t<a class=\"dkpdf-button\" href=\"\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1640\/?pdf=1640\" target=\"_blank\"><span class=\"dkpdf-button-icon\"><i class=\"fa fa-file-pdf-o\"><\/i><\/span> PDF<\/a>\n\n\t<\/div>\n\n\n\n\n\n\n<p>Es frecuente que el derecho fundamental proclamado por el art. 24.1 de nuestra Constituci\u00f3n se alegue en los recursos de amparo que se interponen contra las sentenciadas dictadas por los tribunales del orden civil y contencioso-administrativo, siquiera la mayor parte de los casos sin \u00e9xito por no darse los requisitos para que pueda aplicarse el citado art\u00edculo.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta, por ello, interesante divulgar la s\u00edntesis que la Sentencia de la Sala 1.\u00aa del Tribunal Constitucional de 27 de marzo 2006, reca\u00edda en el recurso de amparo 2938\/2001 y que aparece publicada en el BOE de 4 de mayo del mismo a\u00f1o 2006, hace de dicha jurisprudencia al afirmar: <\/p>\n\n\n\n<p>Este Tribunal ha se\u00f1alado reiteradamente que el derecho fundamental a obtener la tutela judicial sin que, en ning\u00fan caso, pueda producirse indefensi\u00f3n, garantizado en el art. 24.1 CE, entre otras exigencias, \u201crequiere del \u00f3rgano jurisdiccional un indudable esfuerzo a fin de preservar los derechos de defensa en un proceso con todas las garant\u00edas, ofreciendo a las partes contendientes el derecho de defensa contradictoria mediante la oportunidad de alegar y probar procesalmente sus derechos e intereses\u201d (entre muchas otras, SSTC 68\/2002, de 21 de marzo, 109\/2002, de 6 de mayo, 5\/2004, de 16 de enero, 93\/2005, de 18 de abril, y 115\/2005, de 9 de mayo, en sentido similar, STC 262\/2005, de 24 de octubre.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo cabe otorgar relevancia constitucional a aquella indefensi\u00f3n que resulte real y efectiva (por todas, SSTC 115\/2005, de 9 de mayo; 164\/2005, de 20 de junio, y 32\/2004, de 8 de marzo), la cual tiene lugar cuando, normalmente con infracci\u00f3n de una norma procesal, pero no necesariamente \u2014SSTC 226\/2005, de 7 de noviembre, y 287\/2005, de 7 de noviembre\u2014, \u201cel \u00f3rgano judicial en el curso del proceso impide a una parte el ejercicio del derecho de defensa, privando o limitando, bien su facultad de alegar y justificar sus derechos e intereses para que le sean reconocidos, bien su posibilidad de replicar dial\u00e9cticamente las posiciones contrarias en el ejercicio del indispensable principio de contradicci\u00f3n\u201d \u2014entre las \u00faltimas, SSTC 5\/2004, de 16 de enero, y 115\/2005, de 9 de mayo, en parecidos t\u00e9rminos, SSTC 226\/2005, de 7 de noviembre, y 287\/2005, de 7 de noviembre.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>\u201cA\u00f1adiendo que \u201cla motivaci\u00f3n suficiente de las sentencias constituye un elemento esencial del contenido del derecho a la tutela judicial efectiva reconocido en el art. 24.1 CE\u201d<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Para que la indefensi\u00f3n alcance relevancia constitucional es necesario que \u201ctenga su origen inmediato y directo en actos u omisiones de los \u00f3rganos judiciales\u201d, es decir, \u201cque sea causada por la incorrecta actuaci\u00f3n del \u00f3rgano jurisdiccional, estando excluida del \u00e1mbito protector del art. 24 CE la indefensi\u00f3n debida a la pasividad, desinter\u00e9s, negligencia, error t\u00e9cnico o impericia de la parte o de los profesionales que la representen o defiendan\u201d \u2014entre las \u00faltimas, SSTC 5\/2004, de 16 de enero, y 141\/2005, de 6 de junio, en el mismo sentido, SSTC 128\/2005, de 23 de mayo; 184\/2005, de 4 de julio; 226\/2005, de 7 de noviembre; 228\/2005, de 12 de septiembre; 260\/2005, de 24 de octubre, y 287\/2005, de 7 de noviembre.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1adiendo que \u201cla motivaci\u00f3n suficiente de las sentencias constituye un elemento esencial del contenido del derecho a la tutela judicial efectiva reconocido en el art. 24.1 CE y expresi\u00f3n de la auctoritas que debe presidir la labor de los \u00f3rganos judiciales en el ejercicio de su funci\u00f3n constitucional de juzgar y hacer ejecutar lo juzgado (art. 117.3 CE; por todas, SSTC 196\/2005, de 18 de julio; 260\/2005, de 24 de octubre; 269\/2005, de 24 de octubre; 305\/2005, de 12 de diciembre, y 325\/2005, de 12 de diciembre); y hemos venido afirmando que no pueden considerarse razonadas ni motivadas aquellas resoluciones judiciales que \u201csiguen un desarrollo argumental que incurre en quiebras l\u00f3gicas de tal magnitud que las conclusiones alcanzadas no pueden considerarse basadas en ninguna de las razones aducidas\u201d (STC 214\/1999, de 29 de noviembre, entre las \u00faltimas, SSTC 91\/2004, de 19 de mayo; 195\/2004, de 15 de noviembre; 29\/2005, de 14 de febrero; 107\/2005, de 9 de mayo; 164\/2005, de 20 de junio; 228\/2005, de 12 de septiembre, y 269\/2005, de 24 de octubre). Pues bien, es evidente que esta circunstancia concurre en el presente caso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PDF Es frecuente que el derecho fundamental proclamado por el art. 24.1 de nuestra Constituci\u00f3n se alegue en los recursos de amparo que se interponen contra las sentenciadas dictadas por los tribunales del orden civil y contencioso-administrativo, siquiera la mayor parte de los casos sin \u00e9xito por no darse los requisitos para que pueda aplicarse [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advgb_blocks_editor_width":"","advgb_blocks_columns_visual_guide":"","_editorskit_title_hidden":false,"_editorskit_reading_time":0},"categories":[52],"tags":[],"author_meta":{"display_name":"finderwilber","author_link":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/author\/finderwilber\/"},"featured_img":null,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1640\/"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post\/"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11\/"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments\/?post=1640"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1640\/revisions\/"}],"predecessor-version":[{"id":1641,"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1640\/revisions\/1641\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/?parent=1640"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories\/?post=1640"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags\/?post=1640"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}