{"id":2106,"date":"2010-03-10T19:57:19","date_gmt":"2010-03-10T18:57:19","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaconsell.com\/?p=2106"},"modified":"2020-05-28T20:05:28","modified_gmt":"2020-05-28T19:05:28","slug":"pacto-contractual-facultando-al-arrendador-para-visitar-la-vivienda-para-controlar-su-estado-y-pacto-resolucion-del-contrato-si-no-se-le-permite-hacerlo-son-nulos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/pacto-contractual-facultando-al-arrendador-para-visitar-la-vivienda-para-controlar-su-estado-y-pacto-resolucion-del-contrato-si-no-se-le-permite-hacerlo-son-nulos\/","title":{"rendered":"Pacto contractual facultando al arrendador para visitar la vivienda para controlar su estado, y pacto resoluci\u00f3n del contrato si no se le permite hacerlo, son nulos"},"content":{"rendered":"\n\n\n\t<div class=\"dkpdf-button-container\" style=\" text-align:right \">\n\n\t\t<a class=\"dkpdf-button\" href=\"\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2106\/?pdf=2106\" target=\"_blank\"><span class=\"dkpdf-button-icon\"><i class=\"fa fa-file-pdf-o\"><\/i><\/span> PDF<\/a>\n\n\t<\/div>\n\n\n\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-color\" style=\"color:#d7522c\">SENTENCIA de 3 febrero de 2009 de la Audiencia Provincial de Barcelona (Secci\u00f3n 4.\u00aa)<\/h2>\n\n\n\n<h4>ANTECEDENTES DE LA SENTENCIA &nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/h4>\n\n\n\n<p>En contrato de arrendamiento de vivienda&nbsp; de fecha 15 de marzo de 1967&nbsp; se pact\u00f3 una cl\u00e1usula del tenor literal&nbsp; siguiente: \u201cEl arrendatario faculta al&nbsp; arrendador para que pueda, por s\u00ed o&nbsp; por mandatario, visitar la vivienda tanto&nbsp; para ver su estado como para comprobar&nbsp; el exacto cumplimiento de este&nbsp; contrato. Tambi\u00e9n se obliga el arrendatario&nbsp; a permitir la entrada y estancia&nbsp; en la vivienda de los operarios que debieran&nbsp; efectuar las reparaciones u&nbsp; obras en la finca.\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el supuesto que contempla la Sentencia\u00a0 que comentamos, la arrendadora\u00a0<strong>solicita del Juzgado<\/strong> se condene a\u00a0 la arrendataria a conceder <strong>autorizaci\u00f3n\u00a0 a la propietaria o a quien esta\u00a0 designe para entrar en la vivienda\u00a0 arrendada y ver su estado<\/strong> de acuerdo\u00a0 con lo pactado y llegado el caso a\u00a0 los operarios que deban efectuar reparaciones\u00a0 u obras en la finca, <strong>apercibi\u00e9ndole\u00a0 que, caso de no efectuarlo,\u00a0 se proceder\u00e1 a la resoluci\u00f3n del\u00a0 contrato y posterior lanzamiento\u00a0 judicial.\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h4>O CABE LA RESOLUCI\u00d3N DEL&nbsp; CONTRATO POR INCUMPLIMIENTO&nbsp; DE ESTE PACTO&nbsp;<\/h4>\n\n\n\n<p>Como muy bien razona la Sentencia reca\u00edda&nbsp; en este juicio y su subsiguiente&nbsp; recurso de apelaci\u00f3n, entre las causas&nbsp; de resoluci\u00f3n del contrato de arrendamiento&nbsp; del art\u00edculo 114 de la Ley de&nbsp; arrendamientos urbanos de 1964 no se&nbsp; contempla la posibilidad de resoluci\u00f3n&nbsp; por impedir el arrendatario la entrada al&nbsp; arrendador para comprobar el estado de&nbsp; la vivienda o para comprobar el cumplimiento&nbsp; del contrato.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es clara y reiterada la jurisprudencia&nbsp; que establece que las causas de resoluci\u00f3n&nbsp; del contrato a instancia del arrendador&nbsp; que se relacionan en el art\u00edculo&nbsp; 114 constituyen un numerus clausus&nbsp; que no cabe ampliar con otras aunque&nbsp; se hubiesen convenido contractualmente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por tanto, no hay otra posibilidad que&nbsp; acudir al juicio ordinario (art. 249, 1)&nbsp; para que el juez autorice la entrada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En caso de que se deniegue la entrada&nbsp; y, por tal motivo, se produzcan da\u00f1os a&nbsp; la finca o a un tercero, cabr\u00eda, en su&nbsp; caso, reclamar su resarcimiento al&nbsp; arrendatario.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Este criterio es de aplicaci\u00f3n a los&nbsp; arrendamientos que se rigen por la&nbsp; Ley arrendaticia de 1964, respecto a&nbsp; los cuales las causas de resoluci\u00f3n&nbsp; del arrendamiento a instancia del&nbsp; arrendador son estrictamente las que&nbsp; se relacionan en el art\u00edculo 114 de dicha&nbsp; Ley.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, el art\u00edculo 27 de la Ley de\u00a0 arrendamientos urbanos de 1994 dispone\u00a0 que el incumplimiento de las\u00a0 obligaciones resultantes del contrato\u00a0 dar\u00e1 derecho a la parte que hubiera\u00a0 cumplido las suyas a exigir el cumplimiento\u00a0 de la obligaci\u00f3n <strong>o a promover\u00a0 la resoluci\u00f3n del contrato<\/strong> de acuerdo\u00a0 con lo dispuesto en el art\u00edculo 1124\u00a0 del C\u00f3digo Civil.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<h4>AUTORIZACION DE ENTRADA A LA&nbsp; VIVIENDA PARA COMPROBAR SU&nbsp; ESTADO&nbsp;<\/h4>\n\n\n\n<p>Es importante estudiar cu\u00e1l es la interpretaci\u00f3n&nbsp; y el alcance legal de la cl\u00e1usula&nbsp; contractual facultando al arrendador&nbsp; para entrar en la vivienda arrendada&nbsp; y que este pacto es actualmente muy&nbsp; usual y corriente en los contratos arrendaticios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En cada caso habr\u00e1 de tenerse en cuenta&nbsp; el redactado concreto de la cl\u00e1usula&nbsp; contractual, pero, para su interpretaci\u00f3n,&nbsp; pueden ser de gran utilidad las consideraciones&nbsp; que se contienen en la Sentencia&nbsp; de la Audiencia Provincial de Barcelona&nbsp; de fecha 3 de febrero de 2009 que&nbsp; comentamos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No debe olvidarse \u2014dice la Sentencia\u2014&nbsp; que el art\u00edculo 18, 2 de la Constituci\u00f3n&nbsp; declara la inviolabilidad del domicilio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La cl\u00e1usula controvertida debe entenderse\u00a0 en el sentido de que el arrendatario\u00a0 ha de permitir la entrada a la vivienda\u00a0 cuando <strong>sea necesario para hacer\u00a0 obras o reparaciones en la finca.\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cUna interpretaci\u00f3n literal convierte en&nbsp; nula dicha cl\u00e1usula por cuanto estar\u00eda&nbsp; permitiendo una intromisi\u00f3n ileg\u00edtima en&nbsp; el derecho a la intimidad del arrendatario&nbsp; contraria al esp\u00edritu constitucional y en&nbsp; absoluto justificada, y es que resulta a &nbsp;todas luces inviable conceder una autorizaci\u00f3n&nbsp; de car\u00e1cter tan gen\u00e9rico y para&nbsp; fines tan amplios (tanto para ver su estado,&nbsp; cuanto para comprobar el exacto&nbsp; cumplimiento de este contrato) que no&nbsp; supone sino otorgar a la arrendadora un&nbsp; mandamiento de entrada y registro, lo&nbsp; que choca frontalmente con el car\u00e1cter&nbsp; restrictivo de la cl\u00e1usula en cuesti\u00f3n,&nbsp; m\u00e1xime cuando no existe principio de&nbsp; prueba de que se est\u00e9n o se vayan a&nbsp; realizar obras o exista la necesidad de su&nbsp; ejecuci\u00f3n.\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello se desestima el recurso y la petici\u00f3n&nbsp; de la actora de que se conceda al&nbsp; propietario, por s\u00ed o por quien designe,&nbsp; autorizaci\u00f3n para entrar a inspeccionar&nbsp; la vivienda arrendada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4>COMENTARIOS Y CONSIDERACIONES&nbsp; SOBRE EL TEMA&nbsp;<\/h4>\n\n\n\n<p>La imposibilidad de basar una acci\u00f3n\u00a0 de <strong>resoluci\u00f3n del contrato en el incumplimiento\u00a0 del pacto<\/strong> que faculta\u00a0 al arrendador a entrar en la vivienda no\u00a0 precisa mayor comentario. Est\u00e1 plenamente\u00a0 reconocido y admitido que la\u00a0 resoluci\u00f3n de los arrendamientos urbanos\u00a0 regidos por la Ley de 1964 a instancia\u00a0 del arrendador, \u00fanica y exclusivamente\u00a0 procede al amparo de alguna\u00a0 de las causas previstas en el art\u00edculo\u00a0 114 de dicha Ley.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Respecto a la <strong>inviolabilidad del domicilio<\/strong>\u00a0 establecida por el art\u00edculo 18, 2 de\u00a0 la Constituci\u00f3n Espa\u00f1ola cabe significar\u00a0 que dicha norma, tras establecer que el\u00a0 domicilio es inviolable, dispone textualmente\u00a0 que \u201cninguna entrada o registro\u00a0 podr\u00e1 hacerse en \u00e9l <em>sin consentimiento\u00a0 del titular<\/em> o resoluci\u00f3n judicial, salvo\u00a0 caso de flagrante delito\u201d.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Cabr\u00eda quiz\u00e1 interpretar que la cl\u00e1usula&nbsp; contractual otorgando al arrendador el&nbsp; derecho de acceder a la vivienda arrendada&nbsp; implica un \u201cconsentimiento del&nbsp; titular\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, esta autorizaci\u00f3n gen\u00e9rica&nbsp; para un futuro y sin necesidad de ni tan&nbsp; siquiera alegar un motivo que justifique&nbsp; la necesidad o conveniencia de acceder&nbsp; a la vivienda entendemos que efectivamente&nbsp; es contraria a la intenci\u00f3n del&nbsp; legislador.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No queremos decir, con ello, que la cl\u00e1usula&nbsp; contractual carezca por completo&nbsp; de valor, porque no deja de poner de&nbsp; manifiesto una intenci\u00f3n de las partes&nbsp; que, aunque no sea aplicable en su literalidad,&nbsp; (siempre que quiera el arrendador&nbsp; y cuantas veces quiera sin tener que&nbsp; alegar la raz\u00f3n o motivo para entrar), en&nbsp; cambio, cuando exista una motivaci\u00f3n&nbsp; concreta, como podr\u00eda ser la realizaci\u00f3n&nbsp; o obras en la finca, la existencia del pacto&nbsp; siempre ser\u00e1 un argumento m\u00e1s a&nbsp; favor de la entrada a la vivienda.&nbsp; Siempre ser\u00e1 necesario justificar o, por&nbsp; lo menos, alegar la raz\u00f3n o motivo que&nbsp; tenga el propietario para entrar a la vivienda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si el motivo es grave o importante,&nbsp; como ser\u00eda, entre otros, la necesidad&nbsp; de realizar obras o reparaciones en la&nbsp; finca o local, entendemos que la autorizaci\u00f3n&nbsp; judicial de entrada podr\u00eda conseguirse&nbsp; sin necesidad de la existencia&nbsp; del pacto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, pese a todo lo que se ha dicho,&nbsp; aconsejar\u00edamos seguir manteniendo&nbsp; en los contratos arrendaticios una&nbsp; cl\u00e1usula de este tipo porque no todas&nbsp; las cuestiones tienen que resolverse&nbsp; judicialmente, y en la mayor\u00eda de los&nbsp; casos existe en las partes un respeto&nbsp; hacia lo que hab\u00edan convenido voluntariamente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y no solo defendemos la conveniencia&nbsp; del pacto en los contratos arrendaticios,&nbsp; sino que puede ser muy \u00fatil \u2014y creemos&nbsp; que legalmente v\u00e1lida\u2014 en otros supuestos&nbsp; concretos, como ser\u00eda al concederse&nbsp; permiso al arrendatario para&nbsp; efectuar obras en cuyo documento de&nbsp; autorizaci\u00f3n se podr\u00eda tambi\u00e9n consignar&nbsp; el consentimiento expreso del arrendatario&nbsp; para que el arrendador pueda&nbsp; acceder a la vivienda para comprobar su&nbsp; realizaci\u00f3n y que las obras efectuadas&nbsp; se ajustan al permiso concedido.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PDF SENTENCIA de 3 febrero de 2009 de la Audiencia Provincial de Barcelona (Secci\u00f3n 4.\u00aa) ANTECEDENTES DE LA SENTENCIA &nbsp;&nbsp;&nbsp; En contrato de arrendamiento de vivienda&nbsp; de fecha 15 de marzo de 1967&nbsp; se pact\u00f3 una cl\u00e1usula del tenor literal&nbsp; siguiente: \u201cEl arrendatario faculta al&nbsp; arrendador para que pueda, por s\u00ed o&nbsp; por mandatario, visitar [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advgb_blocks_editor_width":"","advgb_blocks_columns_visual_guide":"","_editorskit_title_hidden":false,"_editorskit_reading_time":0},"categories":[50],"tags":[],"author_meta":{"display_name":"Laura Par\u00eds","author_link":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/author\/lauraparis\/"},"featured_img":null,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2106\/"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post\/"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14\/"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments\/?post=2106"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2106\/revisions\/"}],"predecessor-version":[{"id":2109,"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2106\/revisions\/2109\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/?parent=2106"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories\/?post=2106"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags\/?post=2106"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}