{"id":2140,"date":"2010-06-10T20:35:00","date_gmt":"2010-06-10T19:35:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaconsell.com\/?p=2140"},"modified":"2020-05-28T20:43:00","modified_gmt":"2020-05-28T19:43:00","slug":"nulidad-clausula-de-duracion-indefinida-y-extincion-del-arrendamiento-distinto-tratamiento-segun-la-fecha-del-contrato-con-especial-referencia-al-r-d-ley-2-85","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/nulidad-clausula-de-duracion-indefinida-y-extincion-del-arrendamiento-distinto-tratamiento-segun-la-fecha-del-contrato-con-especial-referencia-al-r-d-ley-2-85\/","title":{"rendered":"Nulidad cl\u00e1usula de duraci\u00f3n indefinida y extinci\u00f3n del arrendamiento Distinto tratamiento seg\u00fan la fecha del contrato, con especial referencia al R.D. Ley 2\/85"},"content":{"rendered":"\n\n\n\t<div class=\"dkpdf-button-container\" style=\" text-align:right \">\n\n\t\t<a class=\"dkpdf-button\" href=\"\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2140\/?pdf=2140\" target=\"_blank\"><span class=\"dkpdf-button-icon\"><i class=\"fa fa-file-pdf-o\"><\/i><\/span> PDF<\/a>\n\n\t<\/div>\n\n\n\n\n\n\n<h4>Publicaci\u00f3n: Base de Datos ELITTE propiedad horizontal (www.sepin.es)<\/h4>\n\n\n\n<p>TS, Sala Primera, de lo Civil, 18-12-2009&nbsp; SP\/SENT\/488471&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c&#8230; Esta Sala ha tenido ya ocasi\u00f3n de reiterar&nbsp; (entre otras, en STS de 25 de noviembre&nbsp; de 2008 y 10 de junio de 2009),&nbsp; que la temporalidad es una caracter\u00edstica&nbsp; esencial del contrato de arrendamiento,&nbsp; por lo que la validez de este negocio jur\u00eddico&nbsp; es incompatible con el establecimiento&nbsp; de una duraci\u00f3n indefinida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta, por tanto, plenamente rechazable&nbsp; la argumentaci\u00f3n del recurrente, seg\u00fan&nbsp; la cual, en el presente caso, la Sala&nbsp; de instancia no ha interpretado el contrato&nbsp; como un conjunto org\u00e1nico, sino&nbsp; que ha concluido que el contrato no se&nbsp; encontraba sujeto a pr\u00f3rroga forzosa&nbsp; para lo que ha puesto s\u00f3lo en relaci\u00f3n el&nbsp; pacto de duraci\u00f3n indefinida y el que la&nbsp; renta se determinara anualmente, sin&nbsp; embargo las partes pactaron otras cl\u00e1usulas&nbsp; de las que se reproducen las que&nbsp; para la finalidad del presente recurso se&nbsp; consideran de inter\u00e9s: 1\u00aa, el local objeto&nbsp; del contrato se destinar\u00e1 por el arrendatario&nbsp; exclusivamente a la actividad de&nbsp; Artes Gr\u00e1ficas (Fotocomposici\u00f3n); no&nbsp; podr\u00e1 instalar elementos que no sean&nbsp; destinados a tal fin; 3\u00aa, el arrendatario&nbsp; declara percibir en perfectas condiciones&nbsp; el piso, pero la propiedad le autoriza&nbsp; a realizar, cuantas reformas considere&nbsp; oportunas para el desempe\u00f1o de la actividad&nbsp; a que se refiere el contrato, sin&nbsp; modificar la estructura del edificio; 4\u00aa, la&nbsp; renta establecida en el presente contrato,&nbsp; se entiende por valor en el a\u00f1o 1986,&nbsp; por ello de com\u00fan acuerdo cada a\u00f1o, se&nbsp; fijar\u00e1 el nuevo importe con valor desde&nbsp; el 1\u00ba de enero. (seg\u00fan el I.P.C. del I.N.E.);&nbsp; y 6\u00aa, los gastos e impuestos, ser\u00e1n por&nbsp; cuenta del arrendatario.<\/p>\n\n\n\n<p>Las alegaciones reci\u00e9n expuestas no&nbsp; alteran los razonamientos de la sentencia&nbsp; de instancia.<\/p>\n\n\n\n<p>En los contratos de arrendamiento celebrados&nbsp; bajo la vigencia del Real Decreto&nbsp; Ley 2\/1985 , es necesario que el pacto&nbsp; de pr\u00f3rroga forzosa conste con toda claridad&nbsp; y sin ninguna duda; una de las novedades&nbsp; m\u00e1s importantes introducidas por&nbsp; el Real Decreto Ley 2\/1985 , respecto de&nbsp; la legislaci\u00f3n arrendaticia anterior, fue precisamente&nbsp; la supresi\u00f3n del r\u00e9gimen de&nbsp; pr\u00f3rroga forzosa, para imperar desde su&nbsp; entrada en vigor, el 9 de mayo de 1985,&nbsp; una plena libertad a la hora de determinar&nbsp; la duraci\u00f3n del contrato de arrendamiento&nbsp; urbano, con la desaparici\u00f3n, por tanto, de&nbsp; la renovaci\u00f3n temporal autom\u00e1tica, que,&nbsp; por imperativo legal, regulaba el art\u00edculo&nbsp; 57 de la Ley de Arrendamientos Urbanos&nbsp; de 1964 , lo que l\u00f3gicamente no impide&nbsp; que en virtud del principio de libertad contractual,&nbsp; consagrado en el art\u00edculo 1255&nbsp; del C\u00f3digo Civil , las partes se sometan al&nbsp; referido r\u00e9gimen.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, se necesita examinar cu\u00e1l es la&nbsp; intenci\u00f3n de las partes, a fin de determinar&nbsp; si lo realmente querido por el arrendador&nbsp; y el arrendatario es someterse, en&nbsp; cuanto a su duraci\u00f3n, al mentado sistema&nbsp; de pr\u00f3rroga forzosa y, en el caso que&nbsp; nos ocupa, la cl\u00e1usula del contrato de&nbsp; arrendamiento referente a su duraci\u00f3n,&nbsp; tras calificar \u00e9sta como indefinida, no&nbsp; hace ninguna referencia a una supuesta&nbsp; pr\u00f3rroga forzosa, sin que sea lo mismo la&nbsp; t\u00e1cita reconducci\u00f3n prevista en dicho&nbsp; precepto que la pr\u00f3rroga forzosa de la&nbsp; anterior Ley de Arrendamientos Urbanos.&nbsp; &#8230;\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2><span style=\"color:#d7522c\" class=\"has-inline-color\">COMENTARIO\u00a0<\/span><\/h2>\n\n\n\n<p><br>SP\/DOCT\/4391\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar indicar que aunque el&nbsp; contrato pudiera tener su primer origen&nbsp; en 1982, el documento que ahora se ha&nbsp; discutido es sobre un arrendamiento de&nbsp; fecha 27 de enero de 1986, es decir, en&nbsp; plena vigencia del Real Decreto-Ley&nbsp; 2\/1985.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, la Sentencia que ahora se&nbsp; comenta nos vuelve a los criterios ya conocidos&nbsp; (entre otras, las Sentencias de&nbsp; 25 de noviembre de 2008 y de 10 de&nbsp; junio de 2009), pues hace constar dos&nbsp; cosas: uno, que la cl\u00e1usula de \u201cduraci\u00f3n&nbsp; indefinida\u201d es nula por ser contraria a la&nbsp; temporalidad que exige el art. 1.543 del&nbsp; C\u00f3digo Civil, pero que hay que buscar la&nbsp; intenci\u00f3n de las partes; dos, que si la&nbsp; voluntad del arrendador y arrendatari hubiera sido la \u201cpr\u00f3rroga forzosa\u201d, la misma&nbsp; tendr\u00eda cabida teniendo en cuenta la&nbsp; fecha del contrato, pues el Real Decreto-&nbsp; Ley 2\/1985 permit\u00eda acogerse a esta&nbsp; posibilidad, contemplada en el art. 57 del&nbsp; Texto Refundido de 1964.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se indica hasta aqu\u00ed el Tribunal&nbsp; Supremo no ha hecho otra cosa que reiterar&nbsp; la doctrina de la Sala Primera, a la&nbsp; vez que nos permite ver las diferencias&nbsp; con el tema tratado en la Sentencia de 9&nbsp; de sept iembre de 2009 (SP\/&nbsp; SENT\/478116), la cual ha dado lugar a&nbsp; distintos comentarios, a favor y en contra&nbsp; de la aplicaci\u00f3n general a todos los contratos,&nbsp; con independencia de la fecha,&nbsp; como se puede ver en los trabajos aparecidos&nbsp; en el Cuaderno anterior (enerofebrero&nbsp; 2010).<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, siempre con la cautela debida,&nbsp; SEPIN entiende, a la vista de ambas&nbsp; resoluciones del Alto Tribunal, que la diferencia&nbsp; sustancial a los efectos de duraci\u00f3n&nbsp; es la fecha del arrendamiento, es&nbsp; decir, que la \u201cduraci\u00f3n indefinida\u201d, con&nbsp; posibilidad de que sea tratada como&nbsp; \u201cpr\u00f3rroga forzosa\u201d depende de si es un&nbsp; contrato anterior o posterior a la actual&nbsp; LAU 29\/1994.&nbsp; Queremos decir que hasta la vigencia de&nbsp; dicha normativa (1 de enero de 1995) la&nbsp; contrataci\u00f3n con pr\u00f3rroga forzosa estaba&nbsp; contemplada en la Ley, mientras que en&nbsp; los contratos posteriores a dicha fecha&nbsp; dicha no existe esta posibilidad. Vamos a&nbsp; analizar las posibilidades de los tres tipos&nbsp; de arrendamiento, seg\u00fan la fecha:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>1. Contratos anteriores al 9 de mayo\u00a0 de 1985<\/strong>. La \u201cpr\u00f3rroga forzosa\u201d era\u00a0 obligada en virtud del art. 57 TR de\u00a0 1964, por lo que cualquier pacto al\u00a0 respecto era nulo y sin eficacia alguna.\u00a0 Y resultaba evidente que indicar\u00a0 \u201cduraci\u00f3n indefinida\u201d supon\u00eda igualmente\u00a0 la traducci\u00f3n por dicha pr\u00f3rroga\u00a0 obligatoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos contratos han sido tratados en&nbsp; las Disposiciones Transitorias Segunda&nbsp; y Tercera de la LAU, ya fueran viviendas&nbsp; o locales, a\u00f1adiendo que se&nbsp; producen diferencias entre los arrendamientos&nbsp; personas \u201cf\u00edsicas\u201d y las \u201cjur\u00eddicas\u201d,&nbsp; pues en los primeros la pr\u00f3rroga&nbsp; contin\u00faa hasta el fallecimiento&nbsp; (viviendas) o cuando se produzca esta&nbsp; circunstancia o la jubilaci\u00f3n (locales),&nbsp; sin perjuicio en ambos casos de las&nbsp; subrogaciones correspondientes. En&nbsp; los segundos, cuando de persona \u201cjur\u00eddica\u201d&nbsp; se trata, hay marcados unos&nbsp; plazos seg\u00fan la condici\u00f3n del negocio&nbsp; y el pago del antiguo IAE.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos aquellos contratos a los que&nbsp; pudiera aplicarse la Disposici\u00f3n Transitoria&nbsp; Cuarta ya han vencido y su plazo&nbsp; ha quedado extinguido en distintas&nbsp; fechas, sean entidades p\u00fablicas o privadas,&nbsp; personas f\u00edsicas o jur\u00eddicas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2. Contratos firmados vigente el\u00a0 Real Decreto-Ley 2\/1985.<\/strong> En estos\u00a0 casos, concretamente desde el 9 de\u00a0 mayo de 1985, como dice la Sentencia\u00a0 que hoy comentamos (pues se\u00a0 refiere a un arrendamiento del a\u00f1o\u00a0 1986) y que reitera la Sentencia de\u00a0 29 de diciembre de 2009 cuya referencia\u00a0 consta al final de estas notas,\u00a0 si las partes hubieran querido pod\u00edan\u00a0 haber firmado con \u201cpr\u00f3rroga forzosa\u201d,\u00a0 ya que cab\u00eda esa posibilidad aplicando\u00a0 el citado art. 57 del TR de 1964;\u00a0 y cuando se indica \u201cduraci\u00f3n indefinida\u201d\u00a0 hay que acudir a la verdadera\u00a0 voluntad de las partes, que podr\u00eda\u00a0 dar lugar a la t\u00e1cita recondici\u00f3n de\u00a0 los arts. 1.566 y 1.581 del C\u00f3digo\u00a0 Civil, como se resuelve en este caso\u00a0 concreto.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos arrendamientos son contemplados&nbsp; en la Disposici\u00f3n Transitoria Primera&nbsp; de la LAU, con distinto tratamiento&nbsp; a los que tienen fecha de extinci\u00f3n&nbsp; y aquellos otros donde de una&nbsp; forma u otra se llega a la conclusi\u00f3n&nbsp; de que hay \u201cpr\u00f3rroga forzosa\u201d, a cuyo&nbsp; fin hay una remisi\u00f3n al Texto Refundido&nbsp; de 1964, lo que supone que los&nbsp; contratos estar\u00e1n a lo dispuesto en los&nbsp; arts. 58, 59 y 60 a estos efectos exclusivos&nbsp; de duraci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es obvio, aunque criticable y que toda&nbsp; la doctrina ha pedido un cambio al respecto&nbsp; que no tiene sentido que los&nbsp; contratos firmados bajo el Real Decreto-&nbsp; Ley 2\/1985 tengan un tratamiento&nbsp; singular y sin soluci\u00f3n cuando se han&nbsp; firmado voluntariamente con \u201cpr\u00f3rroga&nbsp; forzosa\u201d, quedando en mucha peor situaci\u00f3n&nbsp; que los otros firmados con anterioridad&nbsp; a la entrada en vigor de dicha&nbsp; norma legal, sin que de forma expresa&nbsp; ninguna jurisprudencia haya podido dar&nbsp; soluci\u00f3n al problema existente, toda vez&nbsp; que SEPIN considera que la Sentencia&nbsp; dictada por el Tribunal Supremo de 9&nbsp; de septiembre de 2009 (SP\/&nbsp; SENT\/478116) no cabe su aplicaci\u00f3n&nbsp; a los arrendamientos realizados bajo el&nbsp; Real Decreto-Ley 2\/1985.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3. Contratos posteriores al 1 de enero\u00a0 de 1995.<\/strong> Vigente ya la actual LAU,\u00a0 no hay ninguna posibilidad de \u201cduraci\u00f3n\u00a0 indefinida\u201d, que lleve consigo la\u00a0 \u201cpr\u00f3rroga forzosa\u201d, lo que motiv\u00f3 al\u00a0 Tribunal Supremo, en la repetida Sentencia\u00a0 del 9 de septiembre de 2009,\u00a0 a calificar como \u201cusufructo\u201d este tipo\u00a0 de contratos de personas jur\u00eddicas,\u00a0 aplicando la duraci\u00f3n de 30 a\u00f1os del\u00a0 art. 515 del C\u00f3digo Civil.\u00a0 Queda pendiente de aclarar si cuando\u00a0 el arrendatario sea una persona f\u00edsica\u00a0 se har\u00e1 anal\u00f3gicamente la misma aplicaci\u00f3n,\u00a0 cuesti\u00f3n discutida habida\u00a0 cuenta de que dicho precepto s\u00f3lo\u00a0 hace referencia a \u201csociedades\u201d y que\u00a0 ahora mismo queda sin respuesta jurisprudencial.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<h2><span style=\"color:#d7522c\" class=\"has-inline-color\">CONCLUSI\u00f3N<\/span><\/h2>\n\n\n\n<p>En definitiva, reconociendo que estas \u00faltimas\u00a0 resoluciones del Tribunal Supremo\u00a0 han producido cierta confusi\u00f3n, queremos\u00a0 desde SEPIN hacer estas aclaraciones,\u00a0 fruto de un estudio propio, sin perjuicio de\u00a0 otras posturas doctrinales, igualmente respetables,\u00a0 esperando que las pr\u00f3ximas\u00a0 sentencias del Alto Tribunal vengan a clarificar\u00a0 m\u00e1s la situaci\u00f3n en los t\u00e9rminos\u00a0 m\u00e1s ajustados en derecho, especialmente\u00a0 en cuanto al Real Decreto-Ley 2\/85.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PDF Publicaci\u00f3n: Base de Datos ELITTE propiedad horizontal (www.sepin.es) TS, Sala Primera, de lo Civil, 18-12-2009&nbsp; SP\/SENT\/488471&nbsp; \u201c&#8230; Esta Sala ha tenido ya ocasi\u00f3n de reiterar&nbsp; (entre otras, en STS de 25 de noviembre&nbsp; de 2008 y 10 de junio de 2009),&nbsp; que la temporalidad es una caracter\u00edstica&nbsp; esencial del contrato de arrendamiento,&nbsp; por lo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advgb_blocks_editor_width":"","advgb_blocks_columns_visual_guide":"","_editorskit_title_hidden":false,"_editorskit_reading_time":0},"categories":[50],"tags":[],"author_meta":{"display_name":"Clara Valls","author_link":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/author\/claravalls\/"},"featured_img":null,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2140\/"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post\/"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13\/"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments\/?post=2140"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2140\/revisions\/"}],"predecessor-version":[{"id":2152,"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2140\/revisions\/2152\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/?parent=2140"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories\/?post=2140"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaconsell.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags\/?post=2140"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}